Música Rock

The Strokes «The New Abnormal»

2020. Cult Records

¿Alguien pensaba, en pleno 2004, un presente como este para The Strokes? Retrocedamos en el tiempo hacia aquel año, con dos discos ya publicados por el quinteto. “Is This It” (2001) y “Room on Fire” (2003) sirvieron de punta de lanza para cierto sector de la crítica musical, esperanzada de ver en ellos la revaloración del rock en tanto de una expresión centrada en las guitarras. Sin embargo, su sonido tenía poco de la crudeza del garage revival y mucho de la amplia paleta de colores imperante en su ciudad natal, situaciones que, a casi veinte años de su debut, todavía parecen no estar asumidas por los fans ni la prensa especializada. Resumen: existen muchas leguas de diferencia entre lo que se espera de The Strokes y lo que ellos entregan. Y esto último, luego de escuchar “The New Abnormal”, es muy interesante.

Esta percepción se afirma en que el quinteto ha demostrado su predilección por los últimos respiros de los 70 y los 80. En el pasado han confesado las inspiraciones tanto de Queen como de Cyndi Lauper, además de Talking Heads y Television. Con este trabajo se profundiza la huella del synth-pop, que Casablancas ha explotado en The Voidz, pero la conclusión inicial luego de conocer su contenido es de una banda con la gran mayoría de sus dificultades superadas. Si “Comedown Machine” parecía concebido para satisfacer quién sabe qué, en esta esfuerzo 2020 los músicos parecen resueltos, por primera vez desde “Is This It”, a hacer lo que les da la gana. ¿’Bad Decisions’ está ligada a ‘Dancing with Myself’ de Billy Idol? Qué importa, el aire de distensión y de disfrute se siente en esas guitarras de Albert Hammond Jr. y Nick Valensi, simples y vivaces como al principio, pero ya no son lo mismo.

Acostumbrados a jugar al despiste, ‘At the Door’ fue el single de inicio. Sus más de 5 minutos de duración, con Casablancas surcando teclados en una especie de marcha sintética -siguiendo los mandamientos de Moroder- que juega peligrosamente con el hastío que escuchamos desde la vuelta a la actividad del grupo. Pero lo dicho, se trata de un despiste. ‘Brooklyn Bridge to Chorus’ revitaliza con el sintetizador en una melodía encantadora y saludablemente disco. Los trucos de guitarra en ‘Selfless’ dan comodidad al falsete de Casablancas, que en ‘Eternal Summer’ saca lustre a su costado que ama la música bailable. Funky y descarada, fácilmente pudo ser una idea de Pharrell Williams -viejo conocido del cantante-, pero también de los adorados Talking Heads. ‘The Adults Are Talking’ lo muestra como un crooner con resaca, entre medio de beats deudores del synth pop ochentero, además de guitarras potencialmente expansivas, respirando la impronta de Joy Division o el mejor The Edge.

‘Not the Same Anymore’ es una pieza oscura, vulnerable y sorpresiva, pues Julian Casablancas se pone en los zapatos de uno de sus fans más ilustres: Alex Turner. Guitarras nostálgicas y melodías de tranco sosegado acompañan el timbre del cantante, posiblemente retornando la gentileza al británico, que homenajeó al grupo en el reciente disco de Arctic Monkeys (“Solo quería ser uno de los Strokes”, reza el arranque de ‘Star Treatment’). ‘Ode to the Mets’ va por una senda similar, añadiendo una de las referencias que encontramos en el álbum hacia su ciudad natal: los New York Mets -equipo de baseball, el favorito de Casablancas- y la elección de la portada, “Bird on Money” de Jean-Michel Basquiat, exponente del neoexpresionismo, movimiento que en la Gran Manzana -donde nació el artista pictórico- encontró tierra fértil.

Producido por el laureado Rick Rubin, “The New Abnormal” revela a The Strokes en un momento propicio. No con el estrellato desprevenido de hace dos décadas atrás, sino que un presente de experimentados, escuchando mejor sus inquietudes. Hace poco, Julian Casablancas recalcó que este trabajo lo tiene muy entusiasmado con el futuro del conjunto. Algo que, admite, no le había pasado desde el debut. Y cuesta no darle la razón.